Un mecanismo inusual le ayudaba a depositar huevos dentro de seres vivos.
Los científicos han descubierto en ámbar birmano de 99 millones de años 16 hembras de avispa con una estructura corporal única, sin paralelo entre los insectos conocidos. Su abdomen se asemeja al mecanismo de captura de la planta carnívora atrapamoscas de Venus, que atrapa a su presa con estructuras especiales. La especie ha sido nombrada Sirenobethylus charybdis.
Imagen del artículo generada por inteligencia artificial
Estas estructuras, cubiertas de cerdas, en diferentes ejemplares se han encontrado en diversas posiciones, lo que indica su movilidad y función de agarre. Los científicos sugieren que el mecanismo inusual ayudaba a las avispas a depositar huevos dentro de huéspedes vivos, manteniéndolos temporalmente en un estado inmóvil.
Existen avispas parásitas similares hoy en día, pero para fijar a sus víctimas utilizan sus patas delanteras, mientras que en Sirenobethylus charybdis esta función era realizada por la parte posterior del cuerpo. Los investigadores creen que la avispa podía esperar en emboscada y reaccionar al tacto de un huésped potencial, apretándolo instantáneamente con su abdomen.
Aún se desconoce si este mecanismo también existía en los machos o si era utilizado exclusivamente por las hembras para depositar huevos. Pero si la teoría se confirma, ayudará a comprender mejor la evolución de las avispas parásitas.
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